Ayer visitamos la residencia y centro de día IMQ Igurco Bilbozar, en el barrio de San Francisco, en el corazón de Bilbao. Queríamos conversar sobre circo con los más mayores y fue allí donde nos abrieron la puerta para compartir una mañana emotiva, entrañable y superinteresante. Cuántos conocimientos. Cuánta experiencia. Cuántos recuerdos e historias de vida que a menudo pasamos por alto. Paradojas, son sin duda nuestro mayor patrimonio.
El caso es que en Zirkozaurre seguimos dando forma a ‘Ardatzak (Ejes)’, nuestro próximo espectáculo. En él serán protagonistas los diábolos y éstos necesitan girar para estar estables. Como nosotros, los “cirqueros”. Siempre inquietos. En movimiento. Entrenando. Evolucionando. Adaptándonos a los tiempos para seguir superándonos y sorprender a partir de los nuevos lenguajes.
Todo lo anterior nos interesa mucho y sobre ello estamos investigando. Llevamos semanas realizando entrevistas a todo tipo de perfiles para preguntarles por el circo. Queremos saber qué significa en nuestro entorno y más allá. Qué nos viene a la cabeza cuando pensamos en él. Si creemos que hay diferencias entre el de antes y el de ahora. Si la gente lo ha practicado o practica. Y lo mismo con el diábolo. Además de una displina circense, fue para muchos un juguete infantil muy especial.
Es curioso y muy enriquecedor escuchar sobre nuestro arte en boca de profesionales y amateurs. De los enamorados del sector y de esos otros a los que les despierta menos interés. De niñas, de niños, de madres, de padres y de los más mayores de la familia. Con estos últimos nos entrevistamos ayer. Con Javier, con Pilar, con Manuel, con Olga y con Fermín. Todos ellos alimentan desde ya nuestro show con sus recuerdos reflexivos y sus sabias y reposadas palabras.
Desde este blog queremos darles las gracias por dedicarnos parte de su tiempo y hablar con nosotros. Lo mismo al resto de compañeros/as de planta que nos acogieron. Por supuesto a Mónica, dinamizadora, cómplice y amiga. A la directora del centro, Patricia, por permitirlo. Y al resto de trabajadoras y trabajadores con los que nos cuzamos por su disposición.
Fue un placer, ESKERRIK ASKO!








