Se llamaron José y Manolo Villa del Río y alcanzaron la gloria en las pistas de circo como los payasos ‘Hermanos Tonetti’, especialmente célebres durante la segunda mitad del pasado siglo XX. Pepe y Nolo, como también se les conocía, nacieron en realidad en Santander, pero su vínculo con Bilbao fue tal que permanecen imborrables en el recuerdo de al menos un par de generaciones en nuestra ciudad. Fue en la capital vizcaína donde consiguieron conectar con un público fiel y entregado al que supieron corresponder. Donde escribieron algunas de las líneas más destacadas de un panorama circense en el que brillaban por aquel entonces artistas como la familia Price, Charlie Rivel, Pamplinas, Antonet o Pinito del Oro.
La presencia de Pepe y Manolo en nuestra ciudad se remonta a los años 1942 y 1950, fechas en los que cumplieron el servicio militar en San Sebastián y Bilbao, respectivamente. El primero de ellos, el mayor, llegó incluso a domiciliarse en el botxo, desde donde inició su carrera artística en las plazas y frontones de los pueblos de la provincia. Su hermano menor, por su parte, llegó a competir y ganar medallas en pruebas de fútbol y natación, defendiendo los colores de su cuartel bilbaíno.
Primero con el Circo Americano y más tarde con el Circo Atlas, los Tonetti fueron aumentando su prestigio, auténticos ídolos de los/as muchos/as bilbaínos/as que llenaban sus funciones durante las fiestas y en ocasiones especiales.
Anécdotas hay muchas, pero destacan quienes les conocieron su integración, compromiso y solidaridad con la ciudad de Bilbao. Recordar, por ejemplo, que en 1951 un vendaval derribó las carpas de circo y, aunque hubo varios muertos, Pepe trabajó duramente en el rescate salvando a algunos/as espectadores/as. Lo mismo en las inundaciones de 1983, ahí estuvieron los hermanos ayudando con un comportamiento ejemplar y generoso. En tareas de limpieza y cediendo las propias “tablas” del Atlas para acoger a los/as más perjudicados/as por el desastre. Le seguirían funciones benéficas y otros actos.
Fueron, y siguen siendo, muy queridos en esta villa, donde recibieron además varios premios y reconocimientos. Aún hoy en día se entregan en Bilbao los Premio Tonetti a labores o acciones humanitarias. Y Pepe permanece eterno en una escultura que le homenajea en el Parque de Doña Casilda, muy cerca del Museo de Bellas Artes.
Manolo, Nolo, era el ‘clown’, el payaso de la cara blanca y las lentejuelas. El listo. Pero a la postre el que le ponía en bandeja las bromas a Pepe… el impredecible, el ingenioso, el gamberro, el de la nariz y los zapatones.
Los hermanos Tonetti fueron 2 artistas y empresarios de circo irrepetibles. Nacieron donde les dio la gana, como buenos bilbaínos, y supieron contagiar su alegría y diversión. Hicieron del humor su profesión y se convirtieron en un referente. Uno que aún permanece en la memoria colectiva. Sirvan estas líneas como pequeño homenaje.








